Solía pensar en la persona ideal, en el hombre de mi vida, en cómo sería, en su aspecto, en su sonrisa. Pero, también solía pensar y creer firmemente- felizmente me equivoqué- que esta persona no existía. Que esa historia de los gemelos era una farsa más inventada por alguien sin nada que hacer. Dejé de creer en el amor, en el príncipe azul, la pareja ideal y todas esas cosas que hablan del amor perfecto.
Por un tiempo me convertí en la mayor detractora del amor y sus historias; algo como la versión de San Valentín del “Grinch”. El amor simplemente dejó de importarme, habían otras cosas más importantes… eso crei.
El tiempo pasó… el ” amor ” llegó… y también se fue. Llamemosle equivocación de sentimientos. Amor, sí… pero no enamorados. Así, que los miedos volvieron, la soledad se impuso y me teoría: No estoy lista para amar, se mantenía más fuerte.
Iba por la vida divirtiendo, aprendiendo… dando me cuenta que no todo lo que parece indicado es lo correcto. Por esas fechas, casi tropiezo con mi gran roca… felizmente me di cuenta de lo que hacia, y no volví a cometer el mismo error. Mi gran error…. Hasta que
Hasta que apareciste… Y mis reglas dejaron de cumplirse. Empecé a caminar por el terreno al que le puse prohibido el paso. De pronto, me convertí en todo aquello que antes consideraba cursi, meloso… en todo aquello que yo( una “chica antiromantica”) jamás sería. Pero, como dice el dicho: ” No escupas al cielo porque…” y Vaya que me cayó.
Ahora soy la que dice bb, la que dice te amo hasta el infinito, la que habla de amor, la que prefiere estar con él, la que sonríe con los mensajes de texto, la que habla mil horas por el móvil.
Me he convertido en aquello que dije nunca seria, en aquello que nunca me gustó ser. Lo más paradójico de esto es que soy feliz siendo así. He llegado a la conclusión de que temía y rechazaba todo lo ” amoroso” porque nunca me di la oportunidad de conocer este mundo.
El mundo da vueltas, mi vida también… hoy simplemente soy feliz! y quiero seguir siéndolo por…

